31/03/2011

Velocidad

¿Qué tan rápido habrá viajado Usain Bolt cuando era un espermatozoide?

07/06/2010

Tal vez...

Y que corre y corre, pero no llega jamás. Que nisiquiera se esfuerza, porque sabe que va a parar en la mitad. Que el andar con mochila es la auto-excusa perfecta para decir "Uff, no doy más", y ni siquiera mirar para ver quién viene atrás. Esos son, sencillamente, los momentos en que nisiquiera las ideas puede hilar. Como si alguna vez hubiese podido.

Tal vez nunca debimos ser más que una eyaculación.

24/03/2010

Mala suerte

Parece que no pisar los zurcos de la vereda ya no sirve de nada. Quizás nunca lo hizo, pero de todas formas va a haber que buscar una nueva forma de escapar de la mala suerte. En una de esas ahora funciona al revés y hay que pisarlos. Voy a pisar cada zurco que vea. Al final, solo hay tres panoramas posibles:
1) Funciona y la mala suerte se va.
2) No funciona y acumulo mala suerte para un par de años más.
3) No pasa nada.

16/03/2010

En la pobreza


Definitivamente si hubiese nacido pobre me habría ahorrado un montón de problemas. Dinero, dinero, dinero. Mal de muchos, consuelo de tontos.

Se acerca el tiempo en que nos cobren por respirar, por vivir, ¡Por cagar! ¡No les basta la metáfora! ¡Ahora la cagada es literal! ¡Basta ya!

En fin, ¿quién me presta luca?

No, no me río de los pobres. No se enoje, 'iñora!

13/03/2010

Arcoiris


El año pasado me enseñaron cómo se formaban los arcoiris; que la refracción esto y aquello, y que las gotas de agua aquí y allá. Tengo que reconocer que parte de mí murió cuando descubrí todo eso.
La física me entregó algo que no quería saber, y a cambio se llevó algo que realmente me gustaba. En fin, la fisica es una puta.
Pero hay algo que la física jamás me va a quitar, y es la incertidumbre de saber si al final del arcoiris realmente habrán duendes y ollas de oro esperando.

06/03/2010

El efecto meneo

La ola de réplicas producto del terremoto de la semana pasada me han hecho descubrir lo que he denominado "El efecto meneo". Y es que con cada sismo, seísmo, temblor, onda sísmica, réplica, estornudo y tos de la tierra, quedo con principio de meneo. Y descubrí que no soy el único.

¿Qué es el efecto meneo, entonces?
El efecto meneo es cuando, al término de un temblor, tú sigues en estado de vaivén. Cuando si estuviste sentado durante el temblor, la silla sigue moviéndose. Es inevitable. Te aclimatas al movimiento. ¡Pero no se asusten! El efecto meneo no dura para siempre, salvo algunos casos específicos, como Sandro o José Alfredo "El Pollo" Fuentes.

Ahora que sabemos qué es el efecto meneo, podemos analizar algunos pros y contras:
Pros:
• Si el temblor se produce en la noche, el efecto meneo es un buen calentamiento para salir a bailar.
• El efecto meneo te convierte en un mono porfiado que va y vuelve. Si eres luchador, ¡Serás imbatible!
• Sin el efecto meneo, Elvis jamás habría comenzado a menear la pelvis.

Contras:
• Es prácticamente imposible ir al baño mientras sufras un ataque de Efecto meneo.
• No puedes jugar al congelado.
• El efecto meneo podría haber provocado que Guillermo Tell flechara a su hijo, y no a la manzana.

Por eso, señor y señora, si luego de un terremoto ve a alguien moviéndose como Elvis, o llorando porque no puede jugar al congelado, no lo culpe: Es el efecto meneo.

P.D: El descubrimiento de este efecto no hubiese sido posible sin la ayuda de Sebastián.

05/03/2010

Nombres "de perros"

Recuerdo una vez que me preguntaron cómo se llamaba mi perra. Por lo general, la gente responde cuando le preguntan algo, así que eso fue lo que hice. "Se llama Sofía", le respondí. Y me contestaron "Jaja, ¿y no habían nombres de perro?", lo que gatilló en un asalto a mano armada: me había asaltado una duda.

¿Por qué nombres como Chaucha, Coliforme, Tepotepo y Yonofuí (Sí, los mismos que se subieron a la cama) son considerados nombres de perro? Seguramente nadie le pondría así a un hijo, porque le dirían "¿Y no habían nombres de humano?". ¡Pffft, les digo yo! ¡Basta con la tontera! En un mundo donde todo el mundo se llama Juan, Pedro, Tomás o Reina Elizabeth, yo feliz de la vida me habría llamado Firulais. Aunque esto posiblemente haya tenido algo que ver con el hecho de que cuando chico mi mamá me tratara de "Cachorro", y que el papá de mi mejor amigo me dijera "Cachupín".

Gran parte de la gente busca nombres rebuscados para su perro. Parecen competencias de "El más ingenioso gana". Usted no le pondría a su hijo Cortachurros, ¡Pero a su perro sí! ¿No es cierto? A su hijo lo molestarían, pero con su perro podría decir "Mira, soy el más creativo, mi perro se llama Cortachurros". ¿Pero qué pasa si los perros también se burlan entre sí? Estaríamos a mano, y podría ponerle a su hijo "Rocky" sin miedo a que le salga boxeador. O "Lassie", sin temor de que le salga collie.

En mi opinión, los "nombres de perros" son claramente superiores a los "nombres de humanos". Son mas ingeniosos, más amigables, tiran más pinta en la cédula de identidad y no provocan que cuando alguien dice tu nombre; ese nombre repetido y manoseado a más no poder, se de vuelta medio mundo a mirar quién llama porque sus papás fueron mas ingeniosos con el perro que con él.

Si tuviese "nombre de perro" sería Glot, porque suena a nombre de perro con pelo verde.



Si usted leyó esto: ¡Por favor! Le pido no empezar a tratarme como perro. No era la idea. Nunca lo fue, ni nunca lo va a ser. Aunque ser perro tenga sus ventajas.